sábado, 28 de agosto de 2010

Parques de Santiago, PARQUE O'HIGGINS

"En honor al arquitecto urbanista Miguel Laborde Duronea, decidimos que era importante mostrar a ustedes el trabajo que el hizo sobre los Parques de Santiago [2007. "PARQUES DE SANTIAGO, Historia y Patrimonio Urbano"(1era. Ed). Santiago de Chile: Media Comunicación]. en especial el texto sobre Grandes Parques, en donde nos habla del Parque O'Higgins."

Tanto la Quinta Normal como el Parque O`Higgins tienen grandes espacios, pero de un origen ajeno a la idea de las áreas verdes. Así como el primer decenio conservador, el de Joaquín Prieto, salva el espacio de la Quinta Normal pensando en el desarrollo agrícola y en cultivos útiles para el país, el segundo decenio, de general Manuel Bulnes, aporta 139 cuadras para el Ejército. Es por eso que en 1843 nace en este lugar con el nombre de Campo de Marte, que es el dios de la guerra.

Existía la costumbre de que los soldados se ejercitaran en ese llano conocido popularmente como "La Pampilla". Incluso se lo aprovechaba para celebrar las Fiestas Patrias, con familias que se instalaban con sus carpas hasta por tres días a comer, bailar y beber, con niños y jóvenes entretenidos en juegos y competencias tradicionales. Pero es con Bulnes que se formaliza la situación y el Estado compra, en 73 mil pesos, todas las chacras del sector, con un total de 140 hectáreas, papa incluir, además espacios para sus edificios mayores, como la Escuela Militar y el Cuartel de Artillería. Así, los dos núcleos de poder de la época, los agricultores- éstos en la Quinta Normal- y el Ejército, lograron tener gran presencia en la ciudad. La amplitud de este espacio permitiría, poco después, asignarles lugares al Presidio Urbano, la Penitenciaria y la quinta del Instituto Nacional.

En el último de los decenios, el gran presidente José Joaquín Pérez (1861-1871), casi al terminar su período, en 1870, decide destinarlo a parque, aprovechado que el millonario Luis Cousiño Squella se había comprometido a transformarlo con sus propios recursos. pero la tarea de construirlo recaerá, fundamentalmente, en el primero de los gobiernos liberales, el de Federico Errázuriz Zañartu, y especialmente en su intendente de Santiago, Benjamín Vicuña Mackenna, quien le da el impulso decisivo junto a Cousiño, su amigo, el cual efectivamente aporta profesionales y equipamiento para que el soñado parque se haga realidad en esta área de 76,7 hectáreas. Al medio quedaría un espacio de 28 hectáreas para que el Ejército siguiera con sus ejercicios, maniobras y Parada Militar en Fiestas Patrias.

El modelo del parque venia de los países desarrollados, tanto del Bois de Boulogne de Paris, elegante y social lugar de paseo y encuentro, como también del Central Park de Nueva York que, creado en 1853 en 310hectáreas, había mejorado la calidad de vida de cientos de miles de modestos habitantes de esa ciudad, tantopor sus plantaciones, como por sus canchas deportivas y lagos helados patinables. Asi. a mediados del siglo XlX, se impuso la idea de que toda gran ciudad debia tener un gran parque.

Luis Cousiño, el árbitro de las modas urbanas en 1869, sociable presidente del Club de la Unión, al proponer su transformación en parque -luego de admirar los europeos mientras se educaba allá-, deja en evidencia dos intenciones. una es la creación de "un paseo en que puedan gozar sus habitantes del aire puro y libre del campo", pero también "que sirva" al mismo tiempo de un punto de reunión para nuestra sociedad". Muy amante de los árboles, los notables parques de Lota y de Matul .crean otros de sus aportes. Su inspiración, como se ha dicho. era europea: el Bois de Boulogne de una Francia a la que estaba llegando el romanticismo ingles, mas naturalista y romántico, evocador de rincones sombrios y misteriosos. con pequeñas construcciones ocultas bajo los árboles.

Pero los parques, que asi se construyen como lugares de encuentro y vida social al aire libre, también se anuncian como espacios de Libertad donde el paseante "desaparece" en la naturaleza, aunque este al interior de la ciudad. Libertad, palabra que hizo sonar al siglo XIX, especialmente a los liberales.

En Chile, estos llegan al poder en 1871, con el presidente Federico Errazuriz Zañartu y su intendente Benjamín Vicuña Mackcnna, los que modifican los propósitos iniciales del parque. Vicuña Mackenna. Así como el doctor Ramon Allende Padin- abuelo de Salvador Allende y especialista en salud pública-, tenía una clara voluntad de higiene popular. simbolizada en el modelo del Central Park de Nueva York. Por la necesidad urgente -en ciudades azotadas por pestes y epidemias. con barrios sin alcantarillado-de crear pulmones verdes que desintoxicarán en la ciudad, Pero al final primará modelo frances, por la formacion de los Profesionales involucrados y porque Cousiño, como amante del tema y siendo el financista, estuvo encima de las obras durante tres años.

Los profesionales escogidos seran de primer nivel, el ingeniero y urbanista español Manuel Arana Boriea y el paisajista. francés Gustave Renner, quien dejara ademas otros grandes aportes en parques privados como los de Macul, Santa Rita y Bucalemu.

Un inglés, Warthon Peers Jones, quedó a cargo de las obras dirigiendo a ochenta "obreros, aunque durante da Guerra del Pacífico, por falta de mano de obra, deberá solicitar ayuda al gobierno), recurrir a prisioneros peruanos.

Cousiño, generoso benefactor de la ciudad asume todo el costo del proyecto, los 60 mil árboles, muchos de ellos importados de Europa; la creación de lagunas y puentes rústicos; la instalación de fuentes y estatuas; los movimientos de tierras para crear colinas artificiales; la importación de un pabellon de música; los uniformes franceses de los guarda parques. Destaca la gran laguna de 30 mil metros cuadrados, con islas, puentes, pérgolas y una cascada como tema central del proyecto.

Vicuña Mackenna 10 apoya desde su cargo, y el resultado será notable. Son ocho kilómetros de caminos anchos para que sean recorridos por los carruajes elegantes de la sociedad, con espacio para cruzarse y saludarse; varios puentes de madera y uno de fierro; un vivero con 40 mil árboles para seguir aumentando la forestación ; elegantes portadas de fierro forjado. fundidas en Francia. Para el intendente, será "La obra de ornamentación mas hermosa que poseerá la capital de la República".

La laguna circundada de una prolija balaustrada de madera, la isla plantada de robles americanos, ceibos, cipreses y otras especies. Las plantaciones de nogales negros y variedades de encinas, junto con algunas especies locales como las palmas chilenas, todo ello conformó un ambiente romántico y elegante que sc inauguro en 1873.

Tres grandes moais enriquecieron el Jardín del Silencio. El intendente le dio entonces el nombrc de "Parque Cousiño", apenas seis días antes de la muerte del millonario, que solo tenia 38 años.

Paseo elegante de la sociedad, se decía que los hombres iban a diario y las mujeres sólo los fines de semana, pues, como no se estilaba ir dos veces con el mismo atuendo, ellas debían limitar sus visitas, igual que en París, no podía faltar el lujoso restoran espccializado cen platos franceses.

En sus memorias, recuerda Luis Orrego Luco que en Santiago no había nada mas hermoso "que las tardes en el Parque los dias domingos y juevcs, dias de moda, con centenares de carruajcs primorosamente adornados y arrastrados por troncos de raza.

A veces parecía encontrarme en Paris, al acompasado trotar de los caballos, manejados por cocheros y lacayos ataviados como los del Segundo Imperio en los tiempos del Duque de Morny.

Cerrada ya la noche, el desfile de millones de luces de los faroles de los carruajes de regreso por Ejercito o República, el continuo trotar acompasado, con roncos rumores de mar sordina. Impresionaban y decian de riqueza, lujo y vida mundana".

Las demás familias, las menos adineradas, iban al Paseo de la Alameda, pero solo en determinados horarios. Ya que "la hora del paseo" era privilegio de las elegantes, Pero las que no tenían carruaje tambien podian llegar al Cousiño gracias a "el Carro parque", el tranvia N° 19.

En una ciudad de escasos espacios amplios, los usos de este lugar seran innumerables. Muy dinámico, el ingles a cargo de las obras organizaba carreras de tilburies y otros concursos en los que el mismo participaba, a los que se agregarían mas tarde las carreras de bicicletas y los espectáculos de globos aerostáticos-pionerosde la aviación-que atraían a vecinos de lo da la ciudad.

Uno pedía perderse paseando entre los árboles, solitario, o integrarse a la multitud que, con esos eventos, se sentían ciudadana del mundo.

Las Fiestas Patrias, tradicionalmente celebradas aquí, serán el momento estelar en el calendario del parque, desde los días de las carreteras y las ranchas hasta las fondas del 900, las que se lucían alfombradas, con sillones cómodos y espejos, como verdaderos salones. Poco después, a falta de estadios, el atletismo, el ciclismo, el fútbol, la natación, tendrán aquí un primer espacio. Así, tradición y modernidad convivían en el Cousiño.

Para el Centenario, la novedad fue la instalación de un monumental panorama, en un edificio semicircular propio, dedicado a representar la Batalla de Maipú con una técnica que combinaba un extenso mural de 50 metros de largo, muy realista, con figuras talladas que parecían hacerse presentes en el lugar, para espanto de los niños que miraban hipnotizados las heridas de guerra de los combatientes. Aquí perdida por la lluvia y el abandono, fue obra de un gran italiano. Giacomo Grosso, de quien hoy se pueden ver otras creaciones en la Galería de los Oficios de Florencia. Este parque, por más de medio siglo, fue el epicentro de Santiago y sus ritos urbanos, sociales, festivos, cívicos y deportivos. Incluso, en los inicios del siglo XX se lo consideraba lugar de veraneo popular, por las playas de su gran laguna.

Hacia 1930, el inicio del abandono de los barrios circundantes por la alta sociedad se tradujo en un creciente desinterés de las autoridades, y en un uso masivo por las clases medias y populares. Pedro Aguirre Cerda, como gobernante radical (1938-1941), promoverá, tal como en la Europa de esos años- con mucha influencia de fascistas y nazis-, la instalación de piscinas, canchas y pistas en los parques, para la cultura física; pero también intenta, original, incorporar el arte y la cultura.

Es así como se construye el Hogar Modelo para la Defensa de la Raza, obra arquitectónica de su sobrino Jorge Aguirre y de Germán Rodríguez, con la idea de repetirlo en todos los parques de Chile; parques integrales. Su sueño, sin embargo, no se cumplió, y esa construcción ha tenido los roles más diversos, hasta quedar hoy en manos de una universidad. Un estadio "techado", que se agrega en 1956 diseñado por el arquitecto y destacado atleta Mario Recordón, permanecerá por décadas descubierto, completándose recién a fines del siglo XX.

El gobierno socialista de la Unidad Popular formó un equipo de paisajistas chilenos y cubanos para renovarlo, también con la idea de transformarlo en el parque modelo ante el resto del país, pero la intervención fue parcial. Salvador Allende, médico especializado en salud pública como su abuelo, quiso, como Vicuña Mckenna y Aguirre Cerda, propiciar el desarrollo de un área verde de gran tamaño, en la que el pueblo encontrara esparcimiento en la naturaleza, espacios de arte y cultura, e incluso lugares para espectáculos masivos. Al margen de los asesores cubanos, el proyecto recayó principalmente en un equipo de chilenos, profesionales de la corporación del Mejoramiento de Obras Públicas y la Municipalidad de Santiago. Destacan entre ellos Carlos Martner, el autor de los balnearios del Parque Metropolitano en la década anterior; Raúl Bulnes, "el arquitecto de las casas de Neruda", y Virginia Plubins. El paisajismo fue un proyecto de Mónica Palma materializado por Luis Bianchi.

La verdad, el parque ya requería cirugía mayor. Miles de sus árboles originales habían caído o estaban secos, el público había dañado varias de las esculturas de fierro, el quiosco musical era una ruina. Lo primero, se incorporó una reja perimetral para un mejor control del lugar, ya rebautizado como "Parque O´Higgins", lo que fue un injusto agravio hacia el filántropo Cousiño. El proyecto completo, cuyas obras se iniciaron en septiembre de 1971, no se cumplió, aunque se plantearon 30 mil árboles nuevos. Destaca, como símbolo de esa época, un "Pueblito" típico sureño, con talleres y locales de venta de artesanos nacionales; restoranes encargados de ofrecer los platos típicos de las provincias del país; un Acuario Municipal; un Insectario y unos pequeños museos: del Huaso y Paleontólogo.

En el gobierno militar, redefinido el parque como "centro deportivo recreacional", se perdieron varias hectáreas para construir un patinódromo, una cancha de fútbol, una cancha de hockey, una gran piscina y una pista atlética, con un rol como de estadio de la Municipalidad de Santiago, incluso con amplios camarines. Son espacios que atraen a numerosos visitantes, al igual que el ruidoso centro de diversiones Fantasilandia, instalado en 1977. Pero también perdió más metros cuadrados - y paz- con la vecina autopista Norte-Sur, que le restó más de quince hectáreas.
Recién en 1994 se reconoce el valor patrimonial del parque, su vocación de tal, y comienza la restauración con nuevas plantaciones de acuerdo a un plan que no permite nuevas construcciones.

Así, sigue siendo un espacio simbólico de las Fiestas Patrias, con la Parada Militar del 19 de septiembre y sus fondas tradicionales, y son numerosas las familias que lo visitan a lo largo del año- más de doce mil los fines de semana con buen tiempo-, paseando entre frondosos árboles, entre los que destacan ceibos, jacarandás, peumos, encinas, cedros, nogales negros, ailantos, pimientos, castaños y secuoyas.

Algunos se acercan al rincón más pacífico, el Jardín Tibet, que con su laguna con gansos y patos, y su islote poblado de ceibos enanos, cipreses calvos y robles americanos, en un rincón de paz y naturaleza en medio de la ciudad; curiosamente, no es original sino un tardío aporte de 1962, inaugurado entonces por el escritor chino Lin Yutang.

El parque está rodeado por las avenidas y calles Tupper, Rondizzoni, Beauchef y Viel, nombres escogidos por Vicuña Mackenna en homenaje a extranjeros destacados en las batallas de la Independencia. Para restaurar su perdido esplendor, la Municipalidad de Santiago, encabezada por el Alcalde Raúl Alcaíno, aprobó un reciente Plan Maestro con el propósito de recuperarlo de aquí al Bicentenario; sería el principal aporte conmemorativo de este municipio a la ciudad. La misión quedó a cargo de la empresa Polis de arquitectura urbana, y de la firma internacional Sasaki, que cuenta con una vasta experiencia en creación y rediseño de parques, entre ellos el Parque Deportivo de Pekín.

El proyecto contempla aumentar el área de plantaciones, disminuir a la mitad la elipse que se ocupa en la Parada Militar y reducir los espacios deportivos, para cumplir con el deseo del público encuestado, que demandó un parque con el mínimo de construcciones, tal como en sus orígenes.

2 comentarios:

  1. Muy buen aporte, pero habría que marcar con comillas el momento en que comienza el texto de Laborde o marcar con itálicas el texto escrito por el grupo. Del mismo modo, la nota que lleva a la bibliografía la insertaría justo después que se presenta al autor en el primer párrafo. Revisar algunos puntos(.) que no están seguidos por mayúsculas o parecen ser en realidad comas. Recomiendo hacer una lectura del texto en el blog para revisar algunas incoherencias propias del tipeo. Ojalá al autor no le parezca un plagio...

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  2. Los antiguos objetivos de un Parque Urbano
    El siguiente comentario, tiene relación a los post realizados a inicios del curso, los cuales son reseñas a los usos, historia y programas de los parques más emblemáticos de nuestra ciudad. De esto se puede desglosar, que los antiguos parques urbanos, son o eran el reflejo de nuestra identidad y necesidades de la época, donde se celebraban fiestas, ritos, eran zonas de ejercicios militares, expresiones artísticas, puntos de reunión social, buscaban sanar la infecta ciudad, que el hombre ejercitara su cuerpo, etc. Siendo actividades que perduran hasta el día de hoy. A la vez se puede ver por lo menos en el Parque Forestal, Parque Metropolitano y Santa Lucía parques que reconocen e integran la morfología de nuestra ciudad, como el río, el cerro y las pendientes. Pasando a ser configuradores urbanos morfológicos de la trama y geografía de la ciudad, que perduran hasta el día de hoy.
    A la vez la historia de estos parque (O’Higgins, Forestal y Quinta Normal) se reconoce que fueron hitos importantes que hablaban de una búsqueda de progreso y modernidad, logrando integrar nuevos modos de vida e higienizar la ciudad. Integrar la cultura y la producción como lo hizo la Quinta Normal, con la inteligencia de contextualizarlos a nuestra realidad, no como el extremo afrancesamiento y admiración hacia lo Europeo de algunas épocas de nuestra historia.
    Como conclusión de este comentario. La exposición de los post a inicio del curso, dan a entender, que los parques urbanos históricos de nuestra ciudad, no solo eran espacios públicos, sino que eran configuradores urbanos que lograban insertarse en distinto planos, tanto como geográficos, morfológicos, y trascendían la arquitectura y urbanismo atacando planos sociales como expresiones artísticas, aristocráticas de la época, símbolos de modernidad y `progreso, temas higiénicos y a la vez fueron el reflejo de las necesidades de la época, como sociabilizar en un espacio, limpieza, deporte, morales, etc. La pregunta que contrasta con estos temas es ¿Que son actualmente los espacios públicos o parques urbanos para nuestra ciudad?, ¿Qué problemas o necesidades buscan solucionar?, ¿Los espacios públicos actuales son los espacios que queremos ver o nos representan dentro de la ciudad?

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